Natal: la entrada al nordeste brasileño


La ciudad tiene este nombre porque el 25 de diciembre de 1597 el Almirante António da Costa Valente y sus hombres entraron en la barra del Río Potengi, después de varias intentos de colonización frustrados. Esta fecha se convirtió en el día de aniversario de la capital. Con el fortalecimiento de su economía y el turismo, la ciudad pasó a presentar una de las mejores calidades de vida y estructura urbana del Nordeste brasileño.

Playas hermosas, dunas espectaculares, una cultura rica y un índice de desarrollo muy elevado. Natal ofrece todo esto a las miles de personas que la visitan cada año, venidas de Brasil y del extranjero.

Algunas de sus principales atracciones son:

1. Visitar la playa de Pipa. Esta tranquila villa de pescadores, perteneciente al municipio de Tibau do Sul, fue descubierta por los surfistas a finales de la década de 1990. Pipa pasó a recibir miles de turistas interesados en conocer este rincón del Litoral Sur de Rio Grande do Norte, con playas que alternan entre la calma de las piscinas naturales y las grandes olas. Actualmente el lugar es famoso por recibir muchos turistas jóvenes, que buscan no sólo la aventura del surf, sino también del kitesurf durante el día, y las animadas fiestas durante la noche. La vida nocturna intensa se vive en los numerosos bares a orillas del mar.

2. Aventurarse por las dunas de Genipabu en buggy. Genipabu es famosa por sus hermosas dunas y por las diferentes opciones disponibles para conocerlas: paseos de buggy, dromedario y de asno. El Parque Turístico Ecológico Dunas de Genipabu está integrado por un Área de Preservación Ambiental, una playa, una laguna y las propias dunas. Otra alternativa de aventura en esta hermosa playa de arenas claras y mar tranquilo es el llamado «esquibunda»: descender las dunas sentado en una tabla para terminar con un chapuzón en el agua.

Dromedarios en Genipabu © Marinelson Almeida

3. Disfrutar de la playa de Ponta Preta. A unos 12 kilómetros del centro de la ciudad de Natal.  En esta playa se localiza el Morro del Careca, una famosa duna de 100 metros de altura. La playa es muy concurrida, especialmente durante los fines de semana, por locales y turistas, sobre todo en las piscinas naturales que se forman durante la marea baja, ideales para familias con niños. Es también la playa con mejor infraestructura turística de Natal, concentra un gran número de bares, restaurantes, posadas y tiendas.

4. Recorrer la feria de artesanías. Las artesanías en Natal son una aventura de descubrimiento de la cultura nordestina. Si bien podemos encontrar todo tipo de artículos en sus lujosos y modernos centros comerciales, son especialmente atractivos sus pequeños mercados al aire libre. Las tiendas de artesanías hechas por los pueblos originarios de la región son muy apreciadas entre los turistas.

5. Degustar de la gastronomía. La gastronomía de Natal tiene una identidad distintiva, ya que está repleta de ingredientes y platos típicos nordestinos. También de una gran cantidad de frutas (cajú, mango, cupuaçu, fruta del conde, graviola y pitanga) y verduras para experimentar nuevos gustos y sabores. Podemos disfrutarlas al natural en las playas, en jugos o helados (diversas heladerías venden estos sabores). Natal, además, es una ciudad ideal para comer y comprar castañas de cajú a muy buen precio. A su vez, el nordeste brasileño es la región con mayor producción de coco verde, por lo que resulta imperdible probar el agua de coco helada.



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