Lo que buscamos en la vida es la felicidad


Desde su fundación hace setenta años, la empresa potosina Apelsa ha destacado por su innovación, crecimiento y compromiso social. Ricardo Lozano es, en gran medida, el arquitecto de muchos de sus logros. 

Don Mario Lozano González fue el fundador de Apelsa, pero su hijo Ricardo es el responsable de haber encaminado la compañía a ser lo que es hoy: un testamento del esfuerzo y dedicación de tres generaciones.

Tras adquirir la propiedad de la empresa, Lozano Armengol emprendió una labor incansable para impulsar la industria de alimentos para animales. En pocos años, logró cuadruplicar el tamaño de la compañía. Su inquebrantable tenacidad sigue empujándolo a innovar y trabajar, aún después de haberse jubilado.

Aprender a delegar, una tarea constante

Luego de años al mando de Apelsa, en 2016 el ingeniero dejó a su hija Patricia a cargo de la dirección general. Mauricio y Marcelo, sus dos hijos, se encargan de la dirección de compras y operaciones, respectivamente. Sin embargo, el proceso de delegación no ha sido fácil.

“Te vas a dar cuenta de que están metiendo la pata, pero no debes intervenir[…] Te tienes que aguantar sabiendo que están cometiendo un error; desgraciadamente, la experiencia no es transmisible”, arguye.

Pese al reto que representa dejar el mando, destaca que aprender a delegar es un proceso que trae consigo gran satisfacción. Permitirle a otros aprender de sus errores y lograr hacer las cosas correctamente es un estímulo para el crecimiento de la empresa: 

“Es un proceso largo, es un proceso difícil en el que tienes que morderte la lengua y aguantar, sabiendo que se cometen errores, pero van aprendiendo”.

La dignidad del ser humano: el valor más importante de un líder

Todos los valores son importantes, pero el presidente de Apelsa considera que la dignidad del ser humano es uno de los más valiosos dentro de cualquier empresa, pues el personal es el capital más grande.

Partiendo de este ideal, Lozano se ha esforzado por hacer de su empresa un sitio “generador de oportunidades”, por lo que permite a sus empleados acceder a beneficios educativos tanto para sus hijos como para ellos. 

“La desigualdad es un flagelo tan grave como la pobreza. Yo siempre he pensado que la mejor manera de combatir la desigualdad es la educación”, refiere el empresario.

En este tenor, menciona que Apelsa busca ser una familia que ofrezca oportunidades reales a todo su personal, con el fin de disminuir la desigualdad, cerrar la brecha salarial y promover la dignidad humana:

“No comparto la idea de que todos somos iguales[…] Somos diferentes, pero sí creo en la igualdad de oportunidades”.

Busquemos lo que nos hace felices

Finalmente, Ricardo destaca que la clave del éxito en cualquier empresa se resume fácilmente: “Dedíquense a ser felices”. Para él, la fuente de satisfacción más clara es la felicidad, sin importar el número de reconocimientos o ganancias que se obtengan. 

¿Para qué trabajamos? ¿Para qué tenemos una familia? ¿Para qué tenemos amigos? Lo que buscas, realmente, al final, es ser feliz[…] Dedíquense a ser felices”.

Para alcanzar realmente la felicidad, Lozano señala que gran parte de su satisfacción proviene del servicio a los demás. Recordando las palabras de su padre, Mario, el presidente de Apelsa concluye:

“Ama a los demás y eso te va a hacer feliz, porque vas a servirle a los demás, vas a hacer cosas por los demás[…] Yo creo que es de las mejores maneras que hay de ocupar tu tiempo”.

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